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Día Mundial del Agua: Un Llamado a la Conciencia y la Acción en Colombia

Día Mundial del Agua: Un Llamado a la Conciencia y la Acción en Colombia

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Cada 22 de marzo, el mundo conmemora el Día Mundial del Agua, una fecha establecida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) desde 1992 para concientizar sobre la importancia de este recurso vital. En 2025, el tema central es la preservación de los glaciares, destacando su papel crucial en la regulación del agua dulce en el planeta. En este artículo, exploraremos el contexto global, la situación del agua en Colombia y cómo puedes contribuir desde tu día a día.

El contexto global: Preservando nuestros glaciares

Los glaciares no son solo maravillas naturales; son reservorios fundamentales que almacenan aproximadamente el 70% del agua dulce del planeta. Su derretimiento acelerado amenaza el suministro de agua para más de 2 mil millones de personas a nivel mundial. La UNESCO y la Organización Meteorológica Mundial lideran esta iniciativa global, promoviendo soluciones basadas en la ciencia para su conservación y adaptación al cambio climático.

Según el último informe de la UNESCO (2025), la tasa de derretimiento de los glaciares se ha duplicado en la última década, con proyecciones que indican que muchos glaciares tropicales podrían desaparecer completamente antes de 2050 si no se toman medidas drásticas.

Páramos y glaciares de Los Andes: Guardianes del agua en peligro

Mientras al norte y sur del planeta, los glaciares funcionan como gigantescas torres de agua que proveen del recurso hídrico a billones de personas, en la cordillera de los Andes tropicales este papel vital es realizado principalmente por los páramos.

Colombia alberga aproximadamente el 50% de los páramos del mundo, ecosistemas únicos que actúan como esponjas naturales capaces de almacenar y regular el flujo de agua. Estos ecosistemas de alta montaña no solo proveen agua a millones de colombianos, sino que también albergan una biodiversidad extraordinaria con miles de especies endémicas.

El complejo de páramos Chingaza-Cruz Verde, que abastece a Bogotá, ha perdido más del 12% de su vegetación nativa en las últimas tres décadas. Estudios recientes indican que por cada hectárea de páramo que se degrada, se pierden aproximadamente 1,5 millones de litros de agua al año que podrían abastecer a 25 familias.

La conservación de estos ecosistemas es inseparable de la seguridad hídrica del país, y requiere estrategias integrales que involucren a comunidades locales, instituciones y sector privado en su protección y restauración.

Páramo de Guacheneque. Nacimiento del RÍo Bogotá

Radiografía del agua en Colombia

Disponibilidad y Demanda de Agua

Reducción dramática de glaciares: En los últimos 30 años, la masa glaciar colombiana se ha reducido en un 56%, pasando de 348 km² en 1990 a menos de 152 km² en 2023. Este fenómeno afecta directamente a fuentes hídricas esenciales para varias regiones del país, según datos del Ministerio de Ambiente.

Ecosistemas estratégicos en peligro: Los páramos, que regulan aproximadamente el 70% del agua que consumen los colombianos, han perdido más del 15% de su extensión original debido principalmente a la expansión agrícola y ganadera en zonas de alta montaña.

Incremento progresivo en la demanda: Entre 2014 y 2023, la demanda de agua en Colombia aumentó cerca del 9%, pasando de 35.582 millones de metros cúbicos al año a más de 38.700 millones. Este aumento supera significativamente el crecimiento demográfico, evidenciando patrones de consumo cada vez más intensivos.

Distribución desigual del consumo por sectores: El sector agrícola continúa siendo el principal consumidor de agua, representando el 43,1% del total. Le sigue el sector energético con un 24,3%, el doméstico con 12,5%, y el industrial con 7,3%. El 13,1% restante se distribuye entre otros usos como minería, servicios y pecuario.

Riesgo de Desabastecimiento

Municipios en alerta roja: Actualmente, 391 municipios en Colombia están en alto riesgo de escasez de agua. Los departamentos más afectados incluyen Santander, Cundinamarca, Boyacá, Tolima, Magdalena, Bolívar y Cesar, donde la combinación de factores climáticos y presiones antrópicas ha generado situaciones críticas recurrentes.

Proyecciones climáticas alarmantes: Según los modelos del Banco Mundial, se prevé que las temperaturas medias en Colombia aumentarán hasta en 2,14 grados hacia finales de siglo, intensificando los ciclos de sequía e inundación y afectando gravemente la disponibilidad estacional de agua. Las regiones Caribe y Andina serán las más impactadas por estos cambios.

Conflictos por el agua: En los últimos cinco años, se han documentado más de 200 conflictos socioambientales relacionados con el acceso y uso del agua en diferentes regiones del país, especialmente en zonas donde compiten intereses mineros, agroindustriales y de consumo humano.

Cobertura de Servicios de Agua y Saneamiento

Brechas persistentes entre zonas urbanas y rurales: En 2023, mientras la cobertura de acceso al agua potable en zonas urbanas alcanzó el 93,4%, en zonas rurales apenas llegó al 72,4%, evidenciando una brecha de 21 puntos porcentuales que afecta principalmente a comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes.

Déficit en saneamiento básico: La cobertura de soluciones adecuadas de saneamiento en zonas urbanas fue del 89,5%, con una brecha incluso mayor respecto a las zonas rurales, donde apenas el 71,5% de la población cuenta con sistemas adecuados para la gestión de aguas residuales.

Calidad del agua: Según el Instituto Nacional de Salud, aproximadamente el 25% de los municipios del país suministran agua con algún nivel de riesgo para la salud humana, situación que se agudiza en temporadas secas cuando aumenta la concentración de contaminantes.

Consumo de Agua en Bogotá

Patrones de consumo metropolitano: El consumo promedio por persona en Bogotá es de 79,69 litros diarios, equivalente a 29,1 metros cúbicos anuales. Sin embargo, existe una marcada desigualdad entre estratos socioeconómicos: mientras en estratos 1 y 2 el consumo promedio es de 65 litros diarios por persona, en estratos 5 y 6 supera los 110 litros.

Estado crítico de los embalses: El sistema de embalses que abastece a Bogotá, incluyendo a Chingaza (que provee el 70% del agua de la ciudad), se encuentra al 37,59% de su capacidad total, el nivel más bajo registrado en los últimos 20 años. Esta situación ha obligado a implementar un sistema de racionamiento por sectores que afecta a toda la población.

Impacto económico del racionamiento: La reducción en el suministro de agua ha generado pérdidas estimadas en más de 120.000 millones de pesos mensuales para el sector productivo de la ciudad, afectando especialmente a pequeños negocios como restaurantes, lavanderías y peluquerías.

10 Medidas para una Gestión Eficiente del Agua

Sistema de recolección de agua lluvia

Para enfrentar la crisis y asegurar el acceso al agua para futuras generaciones, es fundamental adoptar buenas prácticas en el hogar y la comunidad:

1. Cosecha de agua lluvia: Un recurso gratuito y subestimado

No podemos desperdiciar ni una gota en tiempos de escasez. Si cuentas con una terraza o balcón, ese será el mejor lugar para instalar un sistema de recolección de agua lluvia. Un sistema básico puede constar de canaletas, filtros sencillos y tanques de almacenamiento.

En zonas urbanas, un hogar promedio puede recolectar hasta 40.000 litros de agua lluvia al año, suficiente para cubrir aproximadamente el 30% del consumo doméstico. En áreas rurales, sistemas más amplios pueden cosechar volúmenes significativamente mayores, disminuyendo la presión sobre embalses y cuencas.

2. Reuso estratégico: Cada gota puede servir dos veces

El agua de la lavadora, que frecuentemente desechamos, puede tener una segunda vida. Un ciclo de lavado genera entre 50 y 100 litros que pueden aprovecharse para limpiar pisos, patios o baños. Implementar un sistema simple de recolección puede ahorrarte hasta 1.200 litros de agua al mes.

Las aguas del enjuague de frutas y verduras también pueden utilizarse para regar plantas, obteniendo un doble beneficio al aprovechar los nutrientes que contienen.

3. Reutilización mediante tratamiento: Tecnologías accesibles

Existen tecnologías cada vez más accesibles para filtrar y tratar el agua de uso doméstico, dándole una segunda oportunidad de uso. Desde sistemas sencillos de biofiltración casera hasta unidades comerciales más sofisticadas, estas soluciones pueden reducir el consumo de agua potable hasta en un 40%.

Para viviendas rurales, los sistemas de fitodepuración y humedales artificiales representan alternativas sostenibles para tratar aguas residuales, transformándolas en recursos aprovechables para riego o infiltración que recargan acuíferos.

4. Hábitos de ahorro: Pequeños cambios, grandes resultados

Reducir el tiempo en la ducha de 10 a 5 minutos puede ahorrar hasta 50 litros por baño. Cerrar la llave mientras te cepillas los dientes evita un desperdicio de 12 litros por cepillado.

Utilizar el lavarropas y el lavavajillas solo cuando estén completamente llenos optimiza el uso de agua. Un ciclo de lavadora consume entre 60 y 100 litros, mientras que lavar la misma cantidad de ropa a mano puede consumir hasta 200 litros.

5. Detección y reparación de fugas: El enemigo silencioso

Un grifo que gotea puede desperdiciar entre 30 y 150 litros de agua al día, dependiendo de la intensidad de la fuga. Un inodoro con filtraciones puede perder hasta 400 litros diarios sin que lo notemos.

Realizar revisiones periódicas de tuberías, grifos y conexiones es fundamental. Una prueba sencilla consiste en colocar colorante alimenticio en el tanque del inodoro y observar si aparece en la taza sin haber descargado, lo que indicaría una fuga.

6. Tecnologías de bajo consumo: Inversión que se amortiza

Instalar aireadores en los grifos puede reducir el consumo hasta en un 50% sin afectar la sensación de presión. Estos dispositivos cuestan entre $10.000 y $30.000 pesos y se amortizan en pocos meses.

Los inodoros de bajo consumo utilizan entre 4,8 y 6 litros por descarga, comparado con los modelos tradicionales que consumen hasta 13 litros. Si no es posible reemplazar el sanitario, colocar una botella llena de agua en el tanque reduce el volumen de cada descarga.

7. Optimización del riego: La hora marca la diferencia

Regar las plantas temprano en la mañana (antes de las 8 am) o al atardecer (después de las 6 pm) reduce la evaporación hasta en un 60%, permitiendo que las plantas aprovechen mucho mejor el agua.

Implementar sistemas de riego por goteo o microaspersión puede reducir el consumo de agua en jardines hasta en un 70% comparado con el riego manual tradicional con manguera. Estos sistemas dirigen el agua directamente a las raíces, minimizando pérdidas.

8. Prevención de la contaminación: Proteger la calidad del agua

No arrojar aceites usados de cocina al fregadero evita la contaminación de hasta 1.000 litros de agua por cada litro de aceite vertido. Estos aceites pueden ser reciclados en puntos de recolección específicos para producir biodiesel.

Utilizar productos de limpieza biodegradables y evitar el uso excesivo de detergentes y químicos agresivos protege las fuentes de agua y facilita su tratamiento posterior.

9. Consumo responsable: Nuestra huella hídrica invisible

La mayor parte del agua que «consumimos» está oculta en los productos que compramos. Producir 1 kg de carne de res requiere aproximadamente 15.000 litros de agua, mientras que 1 kg de vegetales necesita entre 200 y 500 litros.

Optar por una dieta con mayor proporción de vegetales, reducir el desperdicio de alimentos y preferir productos locales y de temporada puede reducir significativamente nuestra huella hídrica, que para el colombiano promedio se estima en 1.800 litros diarios.

10. Educación y difusión: Multiplicar el impacto

Compartir información y experiencias sobre ahorro de agua multiplica el efecto de las acciones individuales. Participar en iniciativas comunitarias, difundir conocimientos en redes sociales y educar a los más jóvenes sobre la importancia del agua son formas de amplificar el impacto positivo.

Las escuelas que implementan programas de educación ambiental enfocados en la cultura del agua logran reducciones de hasta un 30% en el consumo institucional y generan cambios de hábitos que los estudiantes trasladan a sus hogares.

El Día Mundial del Agua es una oportunidad para reflexionar sobre la importancia de este recurso vital y tomar acciones concretas para su conservación. La crisis hídrica que enfrentamos no es solo un desafío técnico o ambiental, sino principalmente un reto de conciencia colectiva y voluntad política.

En la Fundación Pacto creemos firmemente que cada gota cuenta y cada acción suma. Te invitamos a unirte a nuestra causa y convertirte en parte de la solución. Conoce nuestros servicios y proyectos y descubre cómo puedes contribuir. 

¡Te ayudamos a transformar tus intenciones en impacto!

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